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¿Qué crueldades esconden las industrias de pollos y huevos?

Gallinas felices picoteando por un campo lleno de flores, rodeadas por sus pollitos… Esta es la imagen que la sociedad nos vende.

Nada más lejos de la realidad.

Y documentales denuncia como DominionEating animals lo demuestran.

No comer huevos es un acto de amor y de respeto hacía las gallinas, al igual que dejar de consumir su carne.

Si no fuera ya suficiente, cada día más escándalos afectan las industrias de carne y huevos, con preocupantes repercusiones sobre la salud humana.

Sigue leyendo y abre los ojos sobre los horrores de la industrias y granjas avícolas.

La cruel industria de los huevos

La industria avícola es la responsable del sufrimiento de millones de gallinas y de la muerte de millones de pollitos cada año.

Los machos de las razas “ponedoras” son asesinados nada más nacer, destinados a ser ahogados en sacos de basura o triturados vivos para producir fertilizantes.

Las gallinas ponedoras, en cambio, son explotadas hasta el ultimo día.

Los animales son muy estresados, pierden las plumas por la ansiedad y acaban pegándose el uno con el otro.

Por esta razón, a menudo se les corta parte del pico en vivo para que no se hagan daño entre ellas.

Sus condiciones de vida dependen del método de de cría, indicado en la UE con un número impreso en la cáscara del huevo.

Huevos con número 3 y 2

Las hembras de las grajas industriales, cuyos huevos están marcados en la cascara con el número 3, están destinadas a una vida entre rejas.

Sin ver nunca la luz del sol y encerradas en jaulas tan pequeñas que no pueden ni abrir las alas.

No tienen más espacio las criadas en el suelo, cuyos huevos están marcados con el número 2.

Viven amontonadas en grandes naves industriales.

Huevos con número 1 y 0

Las únicas que conocen el aire libre son las gallinas camperas (huevos con número 1) y las procedentes de agricultura ecológica (huevos con número 0).

Se diferencian entre sí básicamente por el tipo de pienso y medicamento proporcionado al animal.

En ambos casos las aves duermen, ponen los huevos y se alimentan dentro de una nave industrial o un aviario, pero tienen acceso al exterior.

Esto no significa que sean libres de salir cuando quieran. Dentro de los marcos previstos por ley, el ganadero decide cuándo y por cuánto tiempo pueden estar fuera.

… como si estuvieran en una cárcel.

Gallinas ponedoras, explotadas hasta su último día

Como cualquier ave, también las gallinas alternan temporadas de actividad reproductiva con periodos de descanso, para dedicarse a la cría de los pollitos.

Este parón duraría en la naturaleza entre 3 y 4 meses, durante los cuales las gallinas disminuyen la ingesta de comida, bajan de peso y pierden el plumaje (muda).

La muda empieza en otoño, al disminuir las horas de luz natural. Es un proceso que les fortalece y les permite volver a poner huevos en primavera.

La industria avícola pero no quiere respetar el ritmo de vida del animal porque sería antieconómico.

Así que a través de la luz artificial, somete las gallinas a 14 horas de luz diaria para evitar que hagan la muda.

De todas formas con el pasar del tiempo, la producción de huevos empieza a bajar y con ella la calidad.

La clara se vuelve más líquida y la cáscara más frágil porque baja la concentración de calcio en los huesos del animal.

Exactamente lo que ocurre a una persona mayor.

Así que las gallinas, aun teniendo en libertad una esperanza de vida de 7-10 años (según la raza), en la mayoría de casos a las 80 semanas son enviadas al matadero y vendidas como carne de pollo de segunda calidad.

En otros casos, con el fin aprovechar hasta el último los animales, se usan métodos de muda forzada.

Estas prácticas someten el animal a altos niveles de estrés, para que regale un nuevo ciclo de huevos antes de ser asesinada.

Con la muda forzada:

  • Se alteran las hora de luz y de normal descanso de los animales.
  • Se dejan los animales en ayunas forzosas.
  • Los criadores con menos escrúpulos, limitan incluso el acceso al agua.

Sin ningún respeto hacia sus vidas, ni que fueran objetos.

La cría de pollos para la venta de carne

Los pollos criados para la carne comparten con las gallinas ponedoras las mismas inhumanas condiciones de vida, apiñados en grandes naves industriales.

Un estudio de la universidad canadiense de Alberta ha demostrado que hoy en día los pollos son mucho más grandes y crecen más rápido que hace 50 años.

Un sensible ahorro de tiempo, pienso y dinero para los ganadores.

El artífice es el hombre, que ha cruzado las razas más grandes entre ellas para obtener auténticas máquinas de carne.

Los pollos broilers, la raza más común en la industria cárnica, a los 41 días están ya listos para ser enviados al matadero.

Una vida breve y marcada por una alta incidencia de problemas óseos, articulares y cardiovasculares, efecto de la selección genéticas y de las condiciones estresante de vida.

Fuente: Oxford Academy – academic.oup.com

¿Por qué se suministran antibióticos a los pollos?

Para aumentar aún más la producción de carne, intervienen los químicos.

Durante todas las fases del ciclo de vida, es costumbre suministrar antibióticos al ganado.

Una práctica autorizada por la ley que se usa no sólo para curar los animales sino también para prevenir posibles enfermedades y, en el caso de los animales criados para la carne, para que crezcan más rápidamente.

En contrapartida, aumenta el riesgo de desarrollar bacterias resistentes, una situación que está preocupando tanto la OMS como la UE.

Bacterias resistentes: una emergencia mundial

Como efecto del abuso de antibióticos, parte de las bacterias del ganado no muere y entran en el cadena alimentaria a través de la carne y de los huevos.

Por consecuencia, las curas antibióticas son cada vez menos efectivas también en el hombre y nuestra salud peligra.

Hay que tener en cuenta que durante décadas no se han inventado nuevos antibióticos.

Y los pocos que se han desarrollado, se están reservando como remedio de último recurso para evitar que, para el mismo proceso, pierdan de eficacia.

Está claro que vivimos una la real situación de emergencia.

Cada año 25.000 personas en la UE y 700.000 en el mundo mueren por infecciones resistentes a los antibióticos.

Y si no seremos capaz de bloquear esta tendencia, se estima que en 2050 las superbacterias serán las responsables de más muertos que el cáncer.

Ejemplos de contaminación

Aunque la Unión Europea haya intervenido para limitar el uso de medicamentos y otros químicos en la cria del ganado, no faltan cada día ejemplos de uso indebido y estafas alimentarias.

El caso de Polonia y Alemania

Durante el mes de junio de 2018, más de 4 millones de huevos han sido retirados en Polonia debido a la contaminación por antibiótico.

Funcionarios veterinarios detectaron durante una inspección la “presencia de lasocid en una cantidad que excede el valor máximo permitido“.

Por consecuencia, ordenaron la retirada inmediata de los huevos en todo el mercado local.

El antibiótico, habitualmente usado para engordar de manera innatural los pollos destinados a la venta, se suministró “por error” a las gallinas que ponen huevos. Así lo afirma Paweł Niemczuk, jefe del servicio veterinario polaco.

Un “error” que llega pocos días después de que en Alemania se retiraran de los supermercados 73.000 huevos contaminados por fipronil, un insecticida.

Los huevos contaminados de Holanda

No hemos olvidado tampoco los veinte millones de huevos retirados en la Unión Europea en 2017 por contaminación con fipronil.

El pesticida se usa para eliminar parásitas en las mascotas y está vetado para animales destinados al consumo alimentar porque moderadamente tóxico para el hombre.

Residuos de fipronil fueron detectados en miles de huevos en Holanda, y la alerta se extendió a toda la Unión y llegó incluso a Asia.

El riesgo para la salud afectaba tanto el consumo de los huevos contaminados, como de la carne de pollo procedente de los mismos animales y de los productos alimentarios en los que estos huevos habrían sido empleados.

Y son sólo los últimos de una industria al borde del descontrol.

¿Hasta dónde queremos llegar?

Somos responsables de la muerte y sufrimiento de muchas vidas inocentes y estamos al mismo tiempo atentando contra nuestra salud.

Concienciar los consumidores es importante para acabar con la crueldad que se esconde detrás de la industria de los huevos y de la carne de pollo.

Y también para alertar de las consecuencias del consumo de carne y huevos “alterados” por antibióticos, hormonas y otros químicos que entran en la cadena alimentaria.

Alternativas a los productos de origen animal

Hoy en día existen alternativas más sostenibles, respetuosas y éticas, como las carnes vegetales, fuente igual de valiosa de proteínas.

Es hora que todo el mundo reflexione y que se empuje el desarrollo de más proyectos alternativos como el huevo vegano, del cual te hablamos hace tiempo.

Por suerte, las recientes encuestas demuestran que el consumo de productos de origen vegetal está en constante y rápido aumento.

Quizás el cambio esté cada día más cerca.

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