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¿Ser vegano es una renuncia? No, es una elección

El veganismo está a la alza. Cada año más personas se unen a un estilo de vida ético y respetuoso hacia los animales y el medio ambiente.

No obstante esta revolución cultural en acto, muchos “onmivoros” siguen sin tener una idea clara de lo que significa ser veganos.

A menudo se piensa erróneamente que serlo significa privarse de demasiadas cosas, dentro y fuera de la mesa.

¿Qué significa renunciar?

Seguramente habrás recibido típicas preguntas como: “¿por qué has renunciado a la carne?”, “¿por qué no comes jamón?”, “¿pero pescado sí comes, verdad?”, “¿por qué no tomas leche si no se mata ningún animal?”.

Pero la pregunta estrella es siempre la misma: ¿y no te pesa renunciar a todo esto? Yo no podría…”

Para muchos, ser vegano es sinónimo de renuncia: a la carne, a los embutidos, al pescado… a todas las “bondades” de la mesa… y también a las prendas y zapatos de piel u otros accesorios de moda y cosmética que no son libres de crueldad animal.

Pues bien, aquí hay que re-enfocar y corregir el uso de las palabras.

Según la RAE, “renunciar” significa privarse o prescindir de algo o alguien.

Cuando se habla de dieta o de estilo de vida vegano, el verbo renunciar asume inmediatamente una connotación negativa.

La razón es sencilla: se cree que tu dieta es poco variada o limitada a fruta y lechuga.

Se da por hecho que cuando pasas delante del banco de los embutidos sufres por no poderlos comer.

Se piensa que tu estilo de vida ético es un sin sentido que roza lo absurdo.

Pero no es así.

Los veganos no renuncian. Los veganos eligen.

Y te explicamos por qué:

  1. El mismo acto de renunciar (a todo lo que sea de origen animal) implica una libre decisión. Por lo tanto, no puede asumir una connotación negativa, ya que es fruto de una voluntad clara y precisa.
  2. Elegir una alimentación a base vegetal no implica ningún sacrificio. Al contrario, en lugar del supuesto sacrificio se tiene el beneficio de poder vivir de forma coherente con la propia ética y la propia consciencia.
  3. Los veganos eligen: porqué se informan, saben que hay detrás de cada plato y sus implicaciones. Saben que su decisión impacta directa e indirectamente sobre la propia salud, los animales y el medio ambiente.
  4. Los veganos no renuncian, más bien salen de un sistema arraigado de costumbres alimentarias crueles e insostenibles. Algo que implica voluntad, determinación y una sincera motivación interior que empuja al cambio de hábitos.
Empatía y veganismo

Que quede claro: ser vegano (o vegetariano) no implica reducir tu alimentación, más bien adaptarla.

No sólo: la gastronomía vegetal es extremadamente rica, variada y llena de sabores únicos y desconocidos a la mayoría de personas antes de dar el paso.

Un ejemplo lo tienes en esta web, donde puedes encontrar increíbles recetas para todos los gustos: entrantes, platos únicos o para picar, carnes vegetales y buenísimos postres veganos para chuparse los dedos.

No te olvides, además, que la dieta vegana es más sana y saludable en cualquier etapa de la vida, y ayuda a tener bajo control ciertas enfermedades como la diabetes.

Corregir el uso de las palabras

A menudo la ética vegana es cuestionada por muchos “omnivoros”, sea por desconocimiento o por simple curiosidad.

Lo mejor que puedes hacer es ser pedagógico y “educar” a quién está menos informado, corrigiendo el uso de una terminología errónea.

Porque las palabras importan y la manera de comunicar también a la hora de transmitir tus ideas.

Así que recuerda: cuando algún conocido asocie “vegano” al termino “renuncia”, corrígelo: tú no renuncias, eliges.

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